Cómo reunificar las deudas CETELEM y Cofidis 2017-10-13T09:36:12+00:00

Cómo reunificar las deudas CETELEM y Cofidis

¿Tienes muchas deudas? Te contamos cómo puedes mejorar tu solvencia financiera. Consulta GRATUITA

 

Los préstamos de cetelemcofidis u otros prestamos rapidos te han permitido conseguir cierta liquidez o comprarte aquello que querías en un momento determinado. En la cultura del consumo, el aquí y ahora es muchas veces innegociable. Sin embargo, las letras has de pagarlas. Si llega el momento en el que te ves con muchas deudas y poca solvencia, tal vez sea el momento de hablar con un despacho de abogados para que te ayuden a resolver la situación.

Es mejor empezar a plantearte una operación de reunificacion de deudas que te permita hacer frente a los pagos, que no entrar en situación de mora. Los impagos de las letras son francamente muy caros, puesto que los intereses se disparan y los costes también. Al final, tendrás que hacer frente a las deudas que hayas contraído. A tu disposición tienes diferentes opciones que en este post te explicaremos.

cetelem, cofidis, tarjeta de creditoTe puedes encontrar en diferentes situaciones. Si tu endeudamiento proviene del pago de muchos préstamos pequeños, como por ejemplo de tarjeta de creditoprestamos personales prestamos online, hay que estudiar primero tu nivel de solvencia. Otro caso es que ya estés en situación de mora, incluso que tu nombre esté en la lista de morosos del asnef. También es posible que te tengas una hipoteca y distintos préstamos más pequeños, y a final de mes te resulta muy difícil hacer frente a todos los pagos.

Existen situaciones muy distintas que podemos atravesar en cualquier momento de nuestra vida. No hacer nada no es una solución. La financiera, el banco o tus acreedores, acabarán cobrando el dinero que te han prestado porque disponen de las herramientas legales para hacerlo. Primero te acosarán, literalmente, con llamadas telefónicas y cartas amenazantes. Después, si no consiguen que pactes o que pagues, presentarán una demanda en el juzgado.

Es evidente que la demanda prosperará porque tú tienes un contrato firmado por el que te has comprometido a pagar. Pueden embargarte las cuentas, la nómina o parte de tu patrimonio. Al final tendrás que responder y pagar una considerable suma de dinero por aquel préstamo pequeño que en un momento determinado solicitaste.

Y la cosa no queda ahí, porque puedes entrar en un ciclo de insolvencia continuada, sin poder tener nada a tu nombre, ni siquiera gestionar el alta de un contrato de teléfono o de la luz. La verdad es que son situaciones muy desesperantes para las personas que las atraviesan. Es importante no llegar a ese punto.

Por tanto, hay que afrontar el problema para resolverlo, sin que las deudas se multipliquen de manera exponencial como suele pasar cuando la financiera empieza a aplicar los intereses desorbitados de la mora y de los impagos, además de añadir comisiones por doquier.

Puedes reunificar deudas, pactar quitas, refinanciar o incluso acogerte a la Ley de la Segunda Oportunidad. Antes de firmar un acuerdo con el banco, lo mejor es que te asesores con un abogado para evitar situaciones que pueden ser realmente abusivas. Ten en cuenta que los bancos penalizan el riesgo que asumen.

reclamar acciones banco popular
FORMULARIO CONSULTA GRATUITA

REUNIFICACIÓN DE DEUDAS

Su nombre (requerido)

Su e-mail (requerido)

Su teléfono (requerido)

Ciudad o provincia (requerido)

¿Cómo nos conocio? (requerido)

Asunto

Su mensaje

Intruduce el código de verificación captcha

No puedes pagar, ¿reunificas o refinancias?

En la vida conviene ser previsores. Lo mejor es no llegar a una situación de insolvencia para empezar a negociar, sin embargo, a veces a pasa. Nos damos cuenta del problema cuando ya lo tenemos encima y sin margen para actuar.

Si no puedes hacer frente a tus deudas es el momento de empezar a negociar. Un buen despacho de abogados podrá asesorarte y calcular la operación que más te interesa, puesto que depende de tu nivel de endeudamiento, del tipo de préstamos que tengas y de los períodos de amortización de dichos créditos.

Una de las opciones que tienes es la de reunificar deudas. ¿En qué consiste ? Es muy sencillo, si tus problemas son de endeudamiento a corto plazo porque te has visto con la obligación de pagarle sel préstamo que le pediste a cetelem para financiar la compra de un ordenador, el pago mensual de la tarjeta de credito, tienes el del préstamo del coche y además has de pagar la hipoteca, puedes optar por unificar todas las deudas en un solo préstamo y pagar solo una letra más barata cada mes.

La opción de reunificar deudas puede hacerse de diferentes maneras. Si aún no has entrado en una situación de morosidad, será todo más sencillo porque tu scoreo la puntuación que los bancos utilizan para calificar tu nivel de riesgo, será más positivo para ti.

Consulte a un Abogado Experto en Derecho Bancario

Su nombre (requerido)

Su e-mail (requerido)

Su teléfono (requerido)

Ciudad o provincia (requerido)

¿Cómo nos conocio? (requerido)

Asunto

Su mensaje

Intruduce el código de verificación captcha

Para la reunificación de deudas puedes negociar con una entidad financiera la concesión de un nuevo préstamo personal que englobe todos los pequeños créditos que tienes. Los créditos personales pueden concederse hasta por diez años, con lo que podrías conseguir una letra reducida a la que hacer frente cada mes. En ese caso te quedarías con la hipoteca, si tienes, y ese préstamo. Es más, tendrías hasta capacidad de ahorro para amortizarlo con más rapidez.

Otra opción muy común, pero también más cara, es solicitar una ampliación del préstamo hipotecario. En este caso, te quedarías solo con el pago de la hipoteca. Es más, en la misma operación puedes negociar un plazo más amplio para pagar una letra más pequeña cada mes y así sentirte un poco más desahogado.

La principal desventaja de las ampliaciones de los préstamos hipotecarios son los costes. Tienes que asumir una serie de gastos que podrían representar la suma de todos tus préstamos pequeños, ya que necesitas una nueva tasación, hacer una nueva escritura, los gastos de la gestoría y del registro, además del pago de impuestos. A estas desventajas, conviene sumar otra, la de los intereses. Es como empezar otra vez de cero con el pago de tu hipoteca. Si calculas los costes de tramitación y los intereses, lo más probable es que no te salgan las cuentas.

Por tanto, la opción de ampliar el préstamo hipotecario es mucho más cara a medio y largo plazo. También aumentará tu nivel de endeudamiento general.

La tercera opción que tienes encima de la mesa es renegociar por separado con cada entidad, es decir, plantearte la refinanciación individual de tus deudas. En estos casos, te conviene estudiar si realmente vale la pena. Es posible que con un buen plan de gestión de deudas consigas mejorar tus condiciones y pagar menos cada mes.

Las opciones que te hemos comentado son las más comunes y utilizadas, sin embargo, tienes otras encima de la mesa que también son interesantes, aunque suelen ser menos conocidas. Te las contamos.

Estrategias para que reduzcas tu nivel de endeudamiento.

CETELEM, Cofidis

Plan de gestión de deudas con un intermediario

A través de un programa de gestión de deudas conseguirás estructurar y organizar tu endeudamiento para hacer frente a los pagos. Hay empresas que se dedican en exclusiva a ofrecer estos servicios, tú te comprometes a pagar una cantidad al mes y ellas la distribuyen entre tus acreedores. Tampoco te fíes de los milagros porque no existen y, por supuesto, desconfía de cualquier anuncio que te diga que te desharás de tus deudas en un mes.

Para llevar a cabo este tipo de programas, es muy importante tu colaboración. Los expertos analizarán tu situación financiera para hacer una planificación y crear el plan de pagos. En ocasiones, estos mediadores podrán negociar tus créditos, conseguir una quita, rebajar el T.A.E., incluso te pueden ofrecer cierta flexibilidad para los pagos. Son profesionales del sector y pueden ayudarte a resolver tu situación actual.

Cuando hablamos de quita, nos referimos a la reducción del capital principal de la deuda. Muchas veces los bancos aceptan negociar el capital y no solo los intereses, pueden cancelar el préstamo antes que aumente su tasa de morosidad. Los impagos perjudican considerablemente a las entidades en los mercados financieros. Para conseguir una reducción del capital, lo que suelen exigir es un pago único del acuerdo alcanzado.

En este caso, la empresa mediadora podría gestionar la concesión de un nuevo préstamo con el que financiar la operación. La principal ventaja es que te puedes ahorrar bastante dinero. Si consigues varias quitas, el ahorro para ti puede ser importante. Eso sí, tienes que hacer frente a tus nuevos compromisos. Hay empresas que se dedican a este tipo de préstamos, sin embargo, antes de firmar cualquier documento debes consultarlo con un abogado.

En otras ocasiones, lo que se consigue en estas negociaciones es que el banco elimine las tasas por pagos aplazados. Para ello, tendrías que poner el préstamo al día en el tiempo acordado. Siempre es mejor que un profesional gestione los acuerdos a alcanzar con el banco para que tus intereses se defiendan correctamente.

Por tanto, la creación de un programa de deudas puede ser una solución para ti. Tendrás que hacer frente cada mes al pago de las cuotas que hayas pactado con la empresa que ha negociado tu situación, cuánto más dinero adelantes, antes liquidarás el dinero que debes.

Normalmente, con estas empresas llegarás a un acuerdo de un pago mensual y ellas distribuirán el dinero entre tus acreedores. A veces, estos programas se pactan durante un período de tiempo, por ejemplo entre dos y cuatro años para hacer frente a la situación.

En función de lo que debas, tu gestor te aconsejará una operación u otra. Lo mejor es que concentres el grueso en poco tiempo y no que lo hagas a largo plazo, porque siempre te resultará más caro. En cualquier caso depende de los créditos que tengas y tu solvencia para hacer frente a los pagos. Lo que estas empresas cobran es un porcentaje de lo que tú debes, no tienes que pagarles a ellos directamente.

Negociación de las deudas

Este punto se refiere básicamente a las quitas que te hemos comentado con anterioridad. Como despacho de abogados podemos negociar directamente con el banco la reducción de tus deudas. Para ello la entidad presenta una serie de exigencias, pero si las conversaciones se realizan correctamente, lo conseguirás. Ten en cuenta que los bancos prefieren evitar los costes de la demanda judicial y los perjuicios de que eleves su tasa de morosidad. La reducción puede llegar a ser de entre un 50 y un 75 %.

Consolidación de deudas

Lo que se conoce como consolidación de deudas es un proceso que puede ser muy beneficioso si tienes muchos créditos. Básicamente es unirlas todas en una sola cantidad e ir pagando una cuota mensual al mes. Es como hacer un nuevo préstamo, pero que a corto plazo te resultará más fácil de pagar porque la cuota será más reducida que la suma de todas las anteriores.

Se trata también de una solución que siempre es mejor que medie un profesional. Normalmente, el tipo de interés de una deuda consolidada es inferior al que pagarías por los créditos individuales. En algunos casos se opta por un préstamo de equidad de la vivienda, es decir, que ofreces tu inmueble como garantía pero no lo hipotecas de nuevo. Si no puedes pagar, la entidad podrá embargar tu casa y ejecutar la subasta para recuperar su dinero. De todas formas, si tienes una hipoteca anterior será considerada como preferente, de manera que el prestamista cuando haga la subasta deberá incluir todas las cargas del inmueble.

Por otra parte, este tipo de préstamos consolidados disponen de un interés menor, pero si se alargan en el tiempo, acabarás pagando más que si sumas los pequeños créditos que tienes ahora. Los mediadores primero estudian tu caso, tu actual deuda, para después negociar con el acreedor y reducir la cantidad.

A veces, los logros se traducen en la mejora de los tipos de interés, otras veces se eliminan los pagos que hay atrasados, incluso los impuestos y hasta el propio capital. Una vez está todo revisado, el importe pendiente se divide en cuotas mensuales para facilitarte el pago.

Gracias a los préstamos de consolidación de deudas podrás agrupar tus créditos en un solo préstamo. El objetivo es que mejores tu solvencia gracias al pago de una cuota mensual más reducida con un interés más ventajoso, menos deuda o un período de amortización más amplio. Cada caso es objeto de estudio y de negociación por parte de los profesionales del sector que conocen bien el mercado y los productos financieros.

Refinanciación de la deuda

Una refinanciación se refiere a volver a financiar un préstamo, bien negociando directamente con la entidad o bien ampliando la hipoteca para conseguir los fondos que te permitan liquidar otros créditos. Ya hemos hablado de lo caro que puede resultar modificar un préstamo hipotecario por los costes que conlleva. Si la cantidad es considerable, en ese caso valdrá la pena porque pagarás préstamos de carácter personal a un tipo más reducido, como es el hipotecario.

Conviene estudiar bien la operación y hacer los cálculos pertinentes. Es probable que tu banco que lo ofrezca como una solución, puesto que así consigue una garantía adicional, la de tu casa. No obstante, conviene hacer un análisis riguroso. Si los intereses bajan, pero el plazo aumenta, al final acabarás pagando más por el mismo dinero.

Préstamo Jubilación

Este producto financiero es un gran desconocido, pero puede resultarte útil para mejorar tu solvencia y tu liquidez actual. Si eres beneficiario de un plan de jubilación que paga tu empresa, tienes la opción de conseguir un préstamo de la compañía a cuenta del dinero de tu jubilación.

Esta opción es más económica que rescatar el dinero de tu plan de jubilación, ya que no tendrás que asumir las penalizaciones que a veces son de hasta el 10 %, ni tampoco pagar impuestos añadidos. En el caso de no poder pagar el crédito en el tiempo pactado, sí que tendrás que pagar impuestos o las penalizaciones establecidas. Lo mismo pasa si pierdes el trabajo, en ese caso tendrías que devolver el dinero a la empresa y pagar los tributos por haber retirado antes tu dinero.

El préstamo de jubilación es una alternativa más que se puede estudiar. No es una solución generalizada, puesto que no todas las personas disponen de un plan de jubilación pagado por su empresa. Es una opción más a analizar en el conjunto, ya que puede ser más económica que una consolidación de deudas o que una ampliación hipotecaria.

Préstamo de equidad de la vivienda

Cuando hablamos de equidad nos referimos a la diferencia que existe entre el valor que tiene tu inmueble en el mercado y lo que debes del préstamo hipotecario, es decir, la parte de la propiedad que es realmente tuya. A partir de un crédito de equidad puedes pedir dinero contra el valor de tu casa, sin tener que hacer ninguna hipoteca. Se trata de un importe fijo que se te presta por un determinado tiempo.

En este caso, te ahorrarías el coste de realizar una ampliación hipotecaria y el tipo de interés que puedes conseguir es inferior al clásico de las tarjetas de crédito o de los prestamos personales o rápidos. Otra ventaja es que los gastos que puedas tener son deducibles en tu declaración de la renta, de manera que los intereses de los créditos anteriores que no eran deducibles ahora pasan a serlo.

Estos créditos disponen de tasas bastante atractivas y los planes de pago se pueden asumir con normalidad. Eso sí, ten en cuenta que gran parte de los hipotecarios disponen de un interés variable y respondes con una propiedad en caso de impago. Si no pagas, el banco podría embargar tu casa y subastarla.

El seguro de vida

Aunque a veces subestimemos los seguros que contratamos y en ocasiones lo hacemos por mera obligación, nos pueden pueden resultar más útiles de lo que creemos. Si dispones de un seguro de vida, podrías pedir un préstamo de la póliza a un reducido tipo de interés para resolver tus deudas actuales. Una de las principales ventajas es que no te ves en la obligación de devolver el dinero en sí, sino que renuncias a parte de los beneficios que tengas por tu seguro en función de la cantidad que finalmente solicites.

No se trata de productos financieros sencillos de negociar ni de obtener. La compañía estudiará tu caso antes de tomar una resolución y también te interesa contar con un buenos profesionales que negocien este tipo de producto.

Las tarjetas de crédito

Muchos consumidores disponen de tarjeta de crédito porque el propio banco se la ofreció como un producto vinculado o como una mejora. Nos acostumbramos a ella sin ser conscientes de lo cara que nos puede resultar. Si en tus múltiples deudas figura la de la tarjeta, lo aconsejable es que la liquides lo antes posible.

Tienes la opción de consolidar la deuda de tu tarjeta a un tipo de interés más ventajoso si lo comparas con otros préstamos de consolidación. Para eso, la negociación pasa por contactar con el emisor de tu tarjeta y preguntarle qué tipo de interés te ofrecerían en el caso de transferir los balances de otras tarjetas a la suya. El objetivo es que consigas un interés fijo y que no te cobren las tasas de transferencias. Es una manera de consolidar las deudas a través de una tarjeta. Conviene hacer una buena planificación para que puedas pagar la deuda lo antes posible.

Este tipo de operaciones pueden funcionar bien cuando te ves con pequeños créditos de 500 o 2.000 euros con pagos de entre 30 y 70 euros todos los meses. Al final, las pequeñas letras suman una cantidad importante. Con la consolidación de la deuda de la tarjeta, consigues unificar varios créditos, mejorar el interés y pagar una cuota de por ejemplo 50 euros.

Concurso personal de acreedores o declaración de bancarrota

Probablemente hayas escuchado hablar del concurso de acreedores para empresas que han entrado en situación de insolvencia. Las personas físicas también pueden solicitarlo. Sin embargo, es una situación límite que ha llegado a ser insostenible. Es como una declaración personal de bancarrota para la que se necesita la intervención de un juez, es un proceso judicial que se regula por la Ley Concursal y la conocida como de Segunda Oportunidad.

En el siguiente punto te hablaremos de la Ley de la Segunda Oportunidad y profundizaremos más en el concurso personal de acreedores. El objetivo es alcanzar un acuerdo para hacer frente a las deudas o que el juez te exonere de las mismas, sin embargo, antes de llegar a ese punto te interesa más explotar cualquiera de las alternativas explicadas en este post.

Ley de la Segunda Oportunidad para personas físicas

Como bien dice la normativa, se trata de obtener una segunda oportunidad ante una situación de insolvencia. A la Ley de la Segunda Oportunidad se pueden acoger empresarios, autónomos, familias y personas físicas en general, independientemente del origen de su endeudamiento. Es una manera de hacer borrón y cuenta nueva para que puedas seguir con tu vida descargando la mochila de tus deudas.

Cuando firmas un préstamo, te comprometes a responder ante el mismo con tus bienes presentes y futuros, tal como establece lo que se conoce como principio de responsabilidad patrimonial universal. Las personas físicas que se declaraban en concurso, aún cuando el procedimiento había concluido seguían debiendo el dinero de las deudas que no habían sido satisfechas. Al final se creaba un círculo de endeudamiento de insolvencia continuada que hacía muy difícil rehacer la vida.

Para reducir la carga financiera de los particulares, familias, autónomos o empresas, se creó la Ley de la Segunda Oportunidad o Ley 25/2015, de 28 de julio. Esta norma incorporó el artículo referente al beneficio de la exoneración del pasivo insatisfecho.

El beneficio lo tienes que solicitar como deudor. Lo puedes hacer como persona natural cuando te has sometido a un concurso que ha concluido por liquidación, pero en el que han quedado deudas pendientes de pagar porque faltan bienes o porque no hay suficiente masa activa. Estás en el punto que ya lo has perdido todo lo que es liquidable y ya no dispones de patrimonio a beneficio de tus acreedores. Cuando se den todas estas circunstancias, el juez te exonerará de las deudas que queden pendientes para que puedas empezar una nueva vida sin ese lastre.

Ten en cuenta que ya estás en un proceso judicial y, por tanto, has de solicitar ese beneficio en el plazo establecido, teniendo en cuenta que las partes pueden solicitar lo que se conoce como oposición a la conclusión del concurso.

Tienes que ser un deudor de buena fe y para ello cumplir los siguientes requisitos:

1. Que no te hayan declarado culpable en el concurso.

2. Que no hayas sido condenado con una sentencia firme por delitos contra el orden socioeconómico, contra el patrimonio, falsedad documental, contra la Seguridad Social, contra la Hacienda Pública o contra los derechos de los trabajadores en un período de diez años anterior a la declaración del concurso. Así, puedes detallar y ampliar las circunstancias personales que necesitas para poder solicitar esa exoneración o liberación de deudas.

3. Si reúnes los requisitos del artículo 231 de la Ley Concursal o bien hayas intentando llegar a un acuerdo extrajudicial de pagos, es decir, has hecho todo lo posible para pagar pero no consigues cubrir tus deudas.

4. En el caso de que ya hayas pagado parte de los créditos que se consideran como concursales privilegiados o el 25 % de los concursales ordinarios.

5. Te pueden exonerar de todas las deudas salvo las que son consideradas de derecho público y siempre también que las no exoneradas las puedas satisfacer en los siguientes cinco años a la conclusión del concurso, ciñéndote a un plan de pagos que ha de autorizar el juez. La liberación de la deuda también se puede extender a aquellos créditos que no han sido comunicados o incluso a los que no se han podido satisfacer del todo con las garantías aportadas. También es importante que durante los últimos cuatro años no hayas rechazado una oferta de empleo que sea considerada acorde a tu capacidad.

El objetivo es que la persona física que haya actuado de buena fe, haya liquidado parte de sus deudas y no haya cometido ningún delito, pueda ser liberado de determinadas cargas por una orden judicial. De esta manera, le resultará más fácil empezar una nueva vida, puesto que de otra manera, sus bienes o ingresos futuros seguirían siendo susceptibles de ser embargados para satisfacer deudas anteriores.

La figura de los avalistas en la Ley de la Segunda Oportunidad

Uno de los puntos que más críticas ha recibido es, precisamente, la figura del fiador o del avalista. Si el deudor es exonerado de sus deudas, el acreedor no podrá reclamárselas nunca más. Sin embargo, quien haya firmado el aval o sea fiador no se libera de la misma manera. Así pues, los acreedores tienen la libertad de reclamar el crédito insatisfecho a los fiadores del mismo a pesar de que el deudor principal haya sido exonerado por un juez.

En el caso de que estés casado en régimen de gananciales o de otro tipo de comunidad, la liberación de las cargas financieras sí que se extiende al cónyuge y a las deudas anteriores que deberíais responder con vuestro patrimonio común.

¿Se puede perder la segunda oportunidad?

Esta es otra de las caras de la moneda. La exoneración se mantiene de manera provisional durante los cinco años siguientes a la conclusión del concurso. Si como deudor no pagas los acuerdos que alcanzaste en su momento con los acreedores, estos pueden solicitar que se revoque el beneficio que has conseguido.

Ten en cuenta que siempre estamos hablando de “buena fe” y de asunción de compromisos. La Ley de la Segunda Oportunidad te puede ayudar a resolver las cargas financieras y a mejorar los plazos para el pago, pero no te exime de los nuevos compromisos que adoptes.

Otras situaciones en las que los acreedores pueden solicitar que se revoque el beneficio son aquellas en las que se observa que el deudor mejora considerablemente su solvencia y puede hacer frente a los pagos anteriores, siempre que la mejora se produzca durante los cinco años siguientes a la finalización del concurso. Se considerará que podrá hacer frente a las deudas, siempre que no sea en detrimento del pago de los alimentos que necesita para vivir.

Los acreedores podrán solicitar que la revocación si observan que, como deudor, has ocultado ingresos, bienes o derechos durante el proceso.

En el momento en que hayan transcurrido los cinco años sin que se haya revocado el concurso, el juez podrá dictar un auto definitivo que reconozca la exoneración del pasivo insatisfecho. Si como deudor no has podido pagar las deudas a las que te habías comprometido durante el lustro siguiente al concurso, podrás quedar exonerado de las mismas siempre y cuando hayas destinado, al menos, la mitad de los ingresos que hayas tenido durante ese tiempo a su pago, siempre y cuando esos ingresos hubiesen tenido la consideración de inembargables.

Como puedes ver, existe la posibilidad de que presentes un concurso a título personal como persona física para poder resolver una situación límite de endeudamiento. Para ello necesitas que un despacho de abogados gestione todo el proceso judicial.

¿Estás incluido en las listas del ASNEF? No te preocupes, puedes salir

Otra situación que muchas veces lleva aparejada la incapacidad para pagar las deudas es la inclusión en la lista del ASNEF- EQUIFAX o cualquier otro listado de morosidad. La verdad es que formar parte de estos ficheros puede ser una verdadera desesperación. Ante cualquier impago de un crédito o de una factura, las empresas pueden incluirte. El problema es salir después.

Con una buena ayuda legal puedes borrar tu nombre de estos listados. Cuando has pagado una deuda que debes, en un principio, tu propio acreedor debería hacer la comunicación formal a asnef para que te eliminasen del fichero, sin embargo, no siempre se hace así. Como interesado, debes informar tú mismo y solicitar que desaparezca la incidencia.

Si no haces la gestión correctamente, te puedes ver en otra situación desagradable. Habrás pagado la deuda pero tu nombre seguirá apareciendo porque el fichero de morosos habrá guardado tus datos como un cliente a “saldo cero” o bajo la categoría de “pagado”. Seguirás formando parte del listado con el nombre del acreedor que solicitó tu inclusión.

De esta manera, lo que se consigue es que en tu historial crediticio sigas figurando como una persona que en un momento determinado era insolvente. Esta situación daña tu imagen personal y también tus posibilidades de conseguir nuevas financiaciones futuras. El problema añadido es que esto se considera alegal, no se puede mantener una situación adversa porque en un determinado momento fuiste deudor.

No te preocupes porque todo tiene solución. Con el debido asesoramiento legal, puedes salir impune de la lista de morosos. Y otra ventaja añadida, si han pasado seis años desde que te incluyeron, puedes solicitar que te eliminen, puesto que ASNEF-EQUIFAX no puede facilitar datos personales de los clientes si ya ha pasado el citado período.

Otra circunstancia que te permitirá eliminar tus datos de estos ficheros es que no se te haya comunicado la inclusión. Si no te han enviado una carta en la que te informan de ello, puedes alegar esa desinformación para pedir que se retire tu nombre del listado. Lo mismo pasa si no estás de acuerdo con el importe que te pide tu acreedor, si no es real, tu identidad ha sido suplantada o la deuda no se puede demostrar.

También puedes solicitar determinada información a estos ficheros. Puedes pedir el nombre del acreedor que te ha solicitado tu inclusión, el importe que te reclaman, la fecha en la que entraste a formar parte y quienes han solicitado información sobre ti o tu solvencia.

Afrontar la situación es clave para resolverla

Como puedes ver, no poder pagar los créditos o facturas pendientes puede acarrearte una situación muy complicada en tu vida. En este post te hemos explicado las opciones que tienes si te sientes ahogado por el endeudamiento y también las medidas que puedes tomar para evitar que las circunstancias se compliquen.

Cuando te sientas muy agobiado porque has contraído más deudas de las que realmente puedes asumir, acude a un despacho de abogados para que te asesoren. Consigue la ayuda profesional antes de empezar a entrar en una situación de impago o de mora, es más, antes de firmar ningún nuevo acuerdo.

Si ya estás dentro, no te preocupes, como ves existen muchas herramientas legales para poder revertir el problema y toda una serie de productos financieros que te permitirán mejorar tu situación.

Muchas familias y particulares se han visto en momentos complicados como consecuencia del fuerte endeudamiento que contrajeron en los últimos años. Nunca es tarde para resolver este tipo de problemas. Los abogados contamos con las técnicas para que reduzcas tus deudas, las puedas asumir y pagar. También puedes salir perfectamente de la lista de morosos y borrar esa mancha en tu historial crediticio.

Ahora bien, si has pasado por algo así o lo estás pasando ahora, toma nota de algunos consejos para arreglar el problema y que no vuelva a sucederte. Reconoce y enfrenta la situación, no la eludas porque así no resolverás el problema. Suma los saldos de tu toda tu deuda para tener una visión lo más objetiva posible de tu nivel de endeudamiento.

Por otra parte, no sigas contrayendo deudas. Esconde o rompe tus tarjetas de crédito. Acostúmbrate a a manejar dinero en efectivo, te ayudará en la administración de tus gastos personales. Ahorra para comprarte lo que quieras y evita las financiaciones. Si no es algo imprescindible, seguro que podrás esperar a comprártelo una vez tengas dinero.

También es importante que te acostumbres a comparar los precios y a controlar tus impulsos. No lleves demasiado dinero en efectivo cuando vayas de compras. De esta manera, podrás establecer las prioridades y adquirir los productos o servicios en función de lo que consideres más importante o necesario.

Por otra parte, es interesante que empieces a preparar un presupuesto mensual. Incluye una lista con tus ingresos y otra tus gastos, tanto los fijos como los variables. Cuando tengas la comparativa, podrás saber en qué puedes recortar para empezar a ahorrar o tener más liquidez. Si no tienes margen de ahorro ni tampoco puedes recortar, es el momento de buscar nuevas fuentes de ingresos y de plantearte un plan de acción para reducir tus deudas

Ya verás que poco a poco empezarás a organizarte mejor. Las soluciones que te hemos explicado son generales. Cada persona, cada familia o cada empresa necesita personalizar su propia estrategia. En cada situación influyen una serie de variables que determinan la negociación con los acreedores.

Si en un momento determinado de tu vida te ves saturado de deudas porque has de hacer frente a las letras de los clásicos préstamos de cetelem, los rápidoscofidis, la tarjeta o el crédito hipotecario, no dejes de pagar. Tienes que cumplir con tus obligaciones, así que traza un plan de acción con la ayuda de un despacho de abogados para organizar tus deudas. Como ves, siempre hay una solución a cada problema.

Cómo reunificar las deudas CETELEM y Cofidis
5 (100%) 3 votos