Reestructuración Empresarial

Una reestructuración empresarial es una transformación que, por un lado, implica la continuidad del funcionamiento de tu compañía pero, por otro, supone un cambio de estructura o de modelo. Como todos los cambios, es posible que siquiera el hecho de plantearlo asuste. No obstante, en no pocas ocasiones acaba implicando un mayor crecimiento económica.

Ayudamos a salvar su empresa

¿Qué es la reestructuración de una empresa?

La reestructuración empresarial consiste en la adopción de un modelo distinto de negocio mediante un proceso que, pretende, tanto garantizar la competitividad actual que tengas en el mercado como hacerla crecer en el futuro, así como continuar con su funcionamiento. En ocasiones, resulta necesario poder adaptarte a un nuevo modelo operativo o a las nuevas necesidades económicas que se presentan.

Con los cambios en el consumo y las crisis económicas que se han presentado en los últimos años, muchas empresas se ven obligadas a hacer reestructuraciones, sean del tipo que sean. Más aún está ocurriendo ahora, tras el impacto, también económico y no solo personal, que la crisis sanitaria generada por la COVID-19 ha generado. El objetivo principal que tiene un plan de reestructuracion empresarial es reducir los costes, haciendo más rentable su actividad.

No obstante, no siempre una reestructuración implica que la empresa esté en un mal momento. También es posible que desees hacer uno únicamente para que tu industria se adapte a las novedades de mercado o incluso a novedades tecnológicas. Aun así, pueden suponer cambios muy grandes, sobre todo para tu plantilla, ya que puede suponer hacer muchos recortes, aunque también para tus finanzas.

Si quieres reestructurar tu empresa e innovar, además de los consejos que te vamos a dar para que lo hagas de forma exitosa, te recomendamos que, ante todo, intentes tener una previsión suficiente. La anticipación conlleva una planificación mucho mejor y hará posible que la adaptación encaje perfectamente con el modelo empresarial que deseas. Por eso, lo consideramos uno de los principales ingredientes para tener éxito en el proceso y a lo largo de los años posteriores.

La reestructuración de una empresa, además, implica una alteración, de modo que se agreguen elementos o que se eliminen de la estructura. La modificación que realices podrá recaer sobre la producción, sobre las inversiones que llevas a cabo, sea en el área que sea, sobre el presupuesto que dedicas o, como te hemos indicado, sobre la plantilla de tus trabajadores.

Antes de un concurso de acreedores, hay soluciones

¿Cómo reestructurar una empresa de forma exitosa?

Seguro que hay muchas fases por las que ha pasado tu empresa desde sus inicios en los que has escuchado la palabra emprendimiento. Ahora, es momento de utilizarla de nuevo, ya que emprender no es únicamente abrir tu negocio por primera vez. Cuando realizamos un cambio como el que supone reestructurar una compañía, también estamos emprendiendo y es recomendable llevarlo con ganas e ilusión.

Sin embargo, al igual que ocurre al empezar y por mucha experiencia que lleves detrás, hay ciertos puntos claves comunes a todo tipo de sectores que puedes tener en cuenta para que tu reestructuración sea exitosa. Cuando tenemos un negocio, es difícil tomar ciertas decisiones por puro apego emocional. Sin embargo, hacer bien tu reestructuración puede llevarte al éxito o al cierre definitivo, así que es importante pensar con claridad en cada paso que des.

“Ayudamos a salvar su empresa”

Contactanos
reestructuracion empresa

Cinco fases para la reestructuración de una empresa

Los planes de reestructuración implican pasar por diferentes fases. Antes de lanzarte a ellas, es fundamental hacer un estudio en el que busques las distintas formas de que la liquidez mejore. De este modo, evitarás el colapso del negocio durante todo el proceso. También, te recomendamos tener muy claro cuáles son tus puntos débiles para saber abordarlos, y tener mecanismos de revisión y control del riesgo.

Esta es la primera etapa por la que pasará la reestructuración de tu compañía. Supone la decisión en sí de llevar a cabo la reestructuración. Aunque parezca una fase sencilla, no lo es, ya que implica aceptar que no se ha tenido una buena gestión y que hay cambios necesarios que plantear. Así, el consejo de administración elegirá a un nuevo equipo gestor que sea mucho más objetivo.

El nuevo equipo gestor, por su parte, debe contar con características básicas para que marquen la diferencia con respecto al anterior. Entre ellas, deberán estar presente la capacidad de innovar y de liderar el cambio, siendo capaz de tener autoridad si así se precisa. También, es importante contar con cierta experiencia y ser diplomático, así como buen mediador y negociador.

Si hay algo que va a estar presente en cada paso de la reestructuración de tu empresa es, como ya te hemos mostrado anteriormente, el análisis. Eso nos lleva a la fase de evaluación. Aquí, se harán las cuentas y la planificación necesaria para saber si el proyecto es realmente viable o no.

Te recomendamos especular lo menos posible para tener una visión más realista.

El análisis deberá ser muy detallado, decidiéndose además en este punto qué tipo de reestructuración vas a hacer, cuyas posibilidades mostraremos más adelante. Además, se incluirán los recursos que tienes, qué posición tiene tu negocio en el mercado, tu capital tanto financiero como humano, así como la estructura económica con la que cuentas.

La fase de emergencia podríamos llamarla también fase de reestructuración puramente económica, ya que el objetivo es que el capital que tienes en circulación mejore. Por eso, es en esta etapa en la que se estudiarán los márgenes que tienes, las inversiones que son o no rentables, el funcionamiento de la caja o la competitividad real. También, podrán estudiarse los procesos de crecimiento y decrecimiento económico y todos los factores que han influenciado en ellos.

La fase de estabilización es el punto en el cual el capital que has invertido tendría que comenzar a dar sus frutos y si los consideramos suficientes. También, dado que puedes ver si las decisiones que has ido tomando son o no rentables, es el momento de decidir si desinvertir en algún aspecto y arriesgarnos a destinar capital a otros, dependiendo del margen del que dispongamos.

A su vez, esta etapa te permitirá descubrir si el funcionamiento de tu negocio es viable a largo plazo o, si por otro lado, hay que decidir seguir realizando cambios. Sin embargo, hay que tener en cuenta que llegar a esta fase es en sí muy positivo, ya que los momentos más críticos los encontrarás en las tres anteriores, las cuales, llegados aquí, habrás superado de forma exitosa.

Aunque es en este punto en el que debes comenzar a conseguir que el capital que has destinado al crecimiento de tu empresa mediante la reestructuración comience a estar de vuelta, también es el momento de tomar las últimas decisiones más drásticas, de haberlas. Esta etapa es, resumidamente, una mirada completa hacia el futuro.

Si en la fase anterior encontrábamos una mirada completa hacia el futuro, en esta etapa ya estaremos metidos en el camino hacia ese futuro. Este es el momento en el que hacer que tu negocio se desarrolle, de forma viable, a largo plazo. De este modo, es la fase en el que las ventas comienzan a potenciarse de nuevo, los clientes se fidelizan y se captan otros nuevos mediante la innovación que has realizado.

En definitiva, la vuelta al crecimiento implica una especie de renacimiento empresarial. Es aquí cuando se produce el auténtico retorno de la inversión, ya que la posición de la empresa, así como el balance y su estructura, queda más fortalecida que nunca. Si llegas aquí, significará que efectivamente lo has hecho bien en todas las fases anteriores.

Sin embargo, en una empresa nunca hay que descuidarse. Ahora, para que sigas por la senda correcta, necesitas comenzar a retener y a captar talentos, a conseguir compensar el personal y a adaptar la nueva estructura, así como el modelo de negocio que hayas elegido.

Tipos de reestructuración empresarial

Los cambios en una empresa siempre tienen el objetivo de mejorar, ya sea un aspecto u otro. Las modificaciones pueden ser de diferentes tipos, dependiendo del aspecto que se necesite cambiar o del modelo que quieras adoptar. A pesar de que implique un cambio, te recomendamos que la reestructuración afecte lo menos posible a cómo se desarrolla tu actividad.

Este tipo de reestructuraciones suelen ser las más amplias, ya que suponen un cambio de titularidad, una fusión o una compraventa. Se produce una alteración en los pasivos financieros del negocio y dependen de la situación previa en la que se encontrara antes la empresa, pero igualmente suele suponer siempre una contribución externa para poder sostenerse.

Por desgracia, este tipo de reestructuración no lleva detrás un consenso siempre. Existen ocasiones en las que a causa de una reestructuración financiera por deudas, los acreedores acaban ejerciendo el control sobre tu negocio. De este modo, podemos relacionar esta alteración con operaciones conjuntas, con fusiones o con adquisiciones.

En la actualidad, las reestructuraciones tecnológicas son bastante frecuentes, ya que las nuevas tecnologías están en continuo avance y casi todas las empresas desean apostar por la transformación digital. La innovación que supone, casi siempre afecta en mayor grado a los empleados, tanto para bien como para mal. Para algunos supone comodidad, para otros, sustitución.

Sin embargo, la reestructuración tecnológica puede generar un cambio en prácticamente cualquier aspecto de la empresa. Así, puede conllevar que se implanten acciones formativas para los trabajadores, que se automaticen ciertas funciones o que se utilice la tecnología como apoyo, etc. Es uno de los cambios más atractivos que realizar, ya que supone la adaptación a los nuevos avances.

Algunas veces, para que se produzca una reestructuración tecnológica, es necesario llegar a un acuerdo con terceros. Esto se debe a que las innovaciones de esta clase podrían requerir una inversión en nuevos recursos que tienen altos costes o un conocimiento técnico del que no se dispone, hasta el momento, en la empresa.

Las reestructuraciones internas suelen tener bastante complejidad, ya que normalmente se hacen con el objetivo de incrementar la eficiencia. Por tanto, cada departamento necesita un profundo análisis antes de que puedas saber qué cambios tienes que realizar.

Además, este tipo de modificaciones pueden estar enfocadas a todo tipo de ámbitos empresariales. De hecho, puede ir de la mano de cambios tecnológicos o financieros como los que te hemos explicado en los dos apartados anteriores. Lo importante es descubrir qué es lo que necesita una mejora para continuar teniendo beneficios.

Lo que determina que una reestructuración sea interna es el tipo de recursos que hay que destinar a solucionar la dificultad financiera del momento y conseguir más productividad. En cualquier caso y, del modo que sea, el objetivo debe ser el mencionado al principio: la eficiencia entre los departamentos y establecer una comunicación adecuada entre ellos.

Ventajas de la reestructuración empresarial

Una de las ventajas de las reestructuraciones empresariales va muy unida a uno de sus objetivos: eliminar lastres. Las modificaciones que se hagan deben garantizar la continuidad de la empresa, mientras que se incrementa su viabilidad a través de un nuevo modelo. Pero dejando a un lado estos beneficios de los que hemos venido hablando, puedes disfrutar de otras importantes ventajas.

1. Optimizar el negocio mediante la viabilidad de sus operaciones

Las decisiones que se toman en una reestructuración nos llevan a la optimización de las operaciones. Tanto si se trata de realizar una inversión como si acabamos descubriendo que la rentabilidad de otras que ya teníamos hechas es baja, el resultado es el mismo: ganar un alcance mayor. La reestructuración es una oportunidad única para eliminar costes y conseguir hacer más con menos dinero.

2. Optimizar los procesos de la empresa

Si antes hablábamos de la optimización de las operaciones que hagas en la empresa, ahora queremos recalcar la de los procesos. Este tipo de mejoras se producen por las automatizaciones, lo cual suele simplificar las tareas y ahorrarte tiempo. También, conseguirá simplificarlas.

3. Tomar mejores decisiones

Cuando se produce un cambio como el de una reestructuración, normalmente se llega a acuerdos diferentes, de modo que se redefinen tanto las competencias que cada uno tiene en la empresa como las responsabilidades. Además, al delimitar nuevas competencias, también se vuelven a definir los perfiles que tienes en tu empresa. La traducción es un aumento de calidad en la actividad.

4. Una reorganización más adecuada a la estrategia

Cuando vas a alterar el modelo de empresa que tienes, es recomendable crear una visión muy clara de hasta dónde deseas llegar. Así, cada paso que des dentro de tu negocio irá en consonancia con el objetivo que te has marcado. Es decir, con la estrategia empresarial. Además de ser una ventaja a considerar, es uno de los puntos claves para que tu plan de reestructuración sea exitoso.

5. Proteger tu patrimonio

Uno de los beneficios más importantes cuando vas a reestructurar tu negocio es la protección de tu patrimonio. Al hacer esta alteración, separas tu propio capital de aquel que has conseguido con el desarrollo de tu actividad. Este factor tiene anudadas, a su vez, otras ventajas, como por ejemplo que solicitar financiación sea más barato o que solo el patrimonio que no esté afecto responda de los riesgos.

Consejos para la reestructuración de una empresa

Aunque ya te hemos hablado de cómo hacer que tu reestructuración sea exitosa, todavía nos quedan unos consejos fundamentales para asegurarte de que tomas las decisiones correctas. Cada uno de los pasos que des en el proceso de reestructuración va condicionado al éxito. Por eso, es muy importante que seas objetivo en todo lo que haces.

No siempre es así, pero es frecuente que un plan de reestructuración empresarial se lleve a cabo por falta de liquidez. El no poder afrontar los pagos nos genera malestar, lo que hace que la subjetividad invada nuestras decisiones. Si es necesario, incluso consigue asesoramiento externo para no tomar ninguna decisión relacionada con tu negocio de una forma emocional.

1. No pierdas tu tiempo en buscar responsabilidades

Céntrate en cómo hacer que la reestructuración sea exitosa y evita gastar tu tiempo y energía en culpar a terceros de la falta de fluidez. No importa si lo que ocurre es que no te han concedido financiación o que el equipo de gestión no haya sido capaz de gestionar ciertos aspectos de la empresa. Ahora, lo realmente relevante es tener la mirada hacia un futuro más próspero.

2. Define tu estrategia ¡y no lo hagas solo!

La estrategia y el plan deben estar muy definidos antes de que los pongas sobre la mesa. Ayúdate, para tener más perspectiva, a la hora de desarrollar tu negociación. Uno de los puntos más importantes es que tengas claro qué aspectos son negociables y por cuáles no estás dispuesto a ceder. También, intenta anticiparte a las dificultades que puedan surgir.

Algo que te puede ser de gran utilidad es desarrollar contraofertas que puedas hacer cuando presentes tu plan de reestructuración a una entidad financiera. Por último, estima el mínimo de garantías que consideras necesarias para llevar a cabo tu proyecto.

3. Sé realista y ten mucha paciencia

Uno no se adapta a los cambios de un día para otro, ni el empresario ni los trabajadores, incluso aunque dicha alteración sea para alcanzar algo mejor. Por eso, te recomendamos que seas realista y que dejes margen cuando planifiques los diferentes procesos que vas a realizar.

Poco a poco, os iréis acostumbrando a los nuevos horarios, a la nueva forma de trabajar y a todo lo vaya siendo necesario cambiar. Sin embargo, la paciencia es fundamental durante todas las fases, así como posteriormente. No todo sale como se quiere la primera vez, ni todo el personal sabe reaccionar del mismo modo.

4. Sé honesto

Sé honesto con lo que tienes pensado hacer y deja que todo el equipo forme parte del cambio, en mayor o en menor medida. En cada momento, no ocultes cuáles son tus verdaderos objetivos para que el cambio no sea repentino y para no crear desconfianza entre los trabajadores. El malestar que se puede llegar a generar, puede influir directamente en la productividad y obstaculizarte el camino.

5. Ten resiliencia e invita a los demás a tenerla

Si vas a reestructurar tu empresa, eres el primero que tiene que desarrollar adaptación a los cambios. Además, vas a ser, de algún modo, el guía o el ejemplo de tus empleados a la hora de reaccionar, ya que se entiende que eres el que más información va a tener sobre cómo va el proceso, por lo que la tensión que muestres también puede generar malestar en la empresa.

Además, si has decidido realizar dicha reestructuración, no tengas un miedo excesivo, incluso aunque tu perspectiva sobre la situación no sea adecuada. La reestructuración es un proceso natural en la vida de los grandes negocios, por lo que si has llegado a ese punto, es que tienes una empresa con una gran capacidad de alcanzar el éxito. En muchísimas ocasiones, además, este tipo de cambios nos llevan hacia el crecimiento, así que intenta hacerlo con ilusión.

6. Déjate asesorar por expertos

Contar con una asesoría para expertos te dará una perspectiva técnica de tu proyecto. Además, las asesorías tienen experiencia en este tipo de cambios, ya que no lo hacen una vez, sino que es a lo que se dedican día tras día. Por tanto, seguro que acabarás agradeciendo su punto de vista.

En conclusión, hay ocasiones en las que un negocio se ve obligado a llevar a cabo una reestructuración de la empresa. Esto puede ocurrir por un cambio de competencia en el mercado, pero también por razones externas, ya sean económicas o tecnológicas, así como incluso gubernamentales o sociológicas.

La reestructuración empresarial supone indudablemente un cambio. En ocasiones, puede suponer el éxito o el cierre de la sociedad. Si bien, este cambio no suele ser tan drástico cuando se hace con suficiente antelación, la cual nos ayudará a ser más previsores. Teniendo en cuenta el factor tiempo y los consejos para que el plan de reestructuración sea exitoso, será menos difícil lanzarte al cambio.

¿Hablamos?

    , quiero recibir notificaciones sobre mis consultas, propuestas, servicios, información relevante

    Información básica sobre protección de datos:
    Responsable: ALITER ABOGADOS, S.L.. Finalidad: responder a su solicitud de información o pregunta. Enviarle información comercial sobre nuestros productos si lo autoriza. Legitimación: consentimiento del interesado. Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. Derechos: tiene derecho a acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos, como se explica en la Política de Privacidad.